|

|
|
Villa Soldati es un barrio muy pobre y algo
marginado con respecto al resto de los barrios porteños. Sus
inmigrantes, en su mayoría italianos, españoles y armenios,
de condición modesta, fueron construyendo casas que al
principio eran de chapa y cartón, alrededor de la estación.
Luego y con gran sacrificio las fueron reemplazando por las de
ladrillo, pero en un proceso muy lento. Se ha ido mejorando de
a poco pero aún subsiste la villa miseria, "Fátima",
con el número 3, donde viven 900 familias.
El barrio se fundó a principios de siglo siendo su fundador ,
don José Soldati, hombre progresista y trabajador, que ha
fundado también Villa Lugano. Colaboró con él la Compañía
de Ferrocarril y se pudo así construir lo que es la actual
estación que lleva su nombre.
Es una zona muy baja y sumamente inundable. Los peores años
fueron los de 1911, y 1913, cuyas inundaciones, asolaron la
Villa, y retrocedieron su progreso, al punto de que nadie quería
vivir en ella por el peligro que ello significaba.
Pasó a la historia el dueño del único almacén de la zona,
don José Amor Mariñas, llamado el gaucho gallego, porque en
las terribles inundaciones salía con un bote y un par de
remos, y provisto de alimentos los repartía a los pobres
inundados, mientras les suministraba su fraternal ayuda. Ese
almacén aún existe, en la calle Fructuoso Rivera entre
Portela y José Martí.
Fue uno de los últimos barrios en recibir la luz eléctrica y
así su último farol a kerosene se apagó en 1931. El medio
de transporte más usado, después del tren eran los
"breacks", o carros tirados por caballos.
El barrio está limitado por las calles y avenidas Escalada,
Castañares, Perito Moreno, Varela, Fernández de la Cruz,
Bonorino, y 27 de Febrero. La calle Lafuente fue durante un
largo tiempo calle de tierra donde se realizaban domas de
potros y carreras de sortijas. Fue siempre una calle alegre,
que en las fechas patrias era protagonista de festivales donde
se aprovechaba para repartir ropa y alimentos a los vecinos más
necesitados. En 1917, existía un solo cartero que repartía
la correspondencia a caballo.
El Parque Julio A. Roca,
antiguo basural maloliente e insalubre, es hoy un conjunto
polideportivo con numerosas canchas de fútbol, tenis, volley,
piletas de natación con agua salada, juegos para niños,
pistas de karting y de atletismo y un gran sector dedicado a
pic-nic con baños y vestuarios. Ocupa un lugar de 120 hectáreas,
constituye el deleite y el desahogo, no solo de los habitantes
de Villa Soldati, sino también de los de las villas y barrios
vecinos.
Hay un complejo urbano que cuenta con 119 edificios, que en
total forman más de 3.200 unidades, siguiendo el ejemplo de
algunas ciudades europeas y con el financiamiento del Banco
Hipotecario Nacional. Su nombre es Complejo
Urbano Villa Soldati.
En la época del intendente Cacciatore (1977), hubo un faraónico
proyecto de constuir el Parque de la
Ciudad. La licitación para su contrucción fue
ganada por la empresa Parques Interama S.A. Esta empresa quebró,
y en 1988, empezó el juicio con pleitos aún sin solucionar,
con el consecuente atraso, para los habitantes de esa zona y
para desgracia de toda la ciudad que vio derrumbado su sueño
de contar con el Parque más grande de Sudamérica y la pérdida
de 200 millones de dólares por parte de la Comuna. El punto más
alto de la ciudad lo constituye una torre, fabricada en
Austria, de 200 metros de altura, con una confitería en el
piso más alto. La llaman la torre solitaria porque es el único
atractivo del Parque.
Nuestra Señora de Fátima
es una parroquia humilde, construída en lo que fueran
basurales, se encuentra en la avenida Mariano Acosta 2979. Su
imagen inmaculada fue donada por un diplomático portugués en
1957.
En la Iglesia de Cristo Obrero y San
Blás se venera a la Vírgen de la Abundancia, que
fue donada por los inmigrantes italianos y es una réplica de
la venerada en Italia.
La parroquia de Nuestra Señora de
las Gracias, de la calle Cóndor 2150, comenzó a
funcionar en 1951, con la bendición del Cardenal Copello, y
allí festeja la fiesta de Nuestra Señora de Copacabana, la
colectividad boliviana residente en el país.
La Pulpería "La Banderita", que data de 1840, era
lugar de descanso de los baqueanos que allí encontraban su
deseada ginebra. Su dueño era simpatizante del Dictador
Rosas, por eso ponía una banderita roja en la puerta, y los
que allí llegaban se cuidaban mucho si eran unitarios ya que
no gozaban de la simpatía de su dueño. Duró como 100 años
hasta que comenzaron los trabajos para la rectificación del
arroyo Cildáñez.
Fueron tristemente famosas las "trifulcas" entre los
habitantes del conventillo situado frente a la fábrica textil
que había en las calles Erézcano y Cnel. Roca. Terminaban
siempre reprimidas por la policía y se originaban a veces con
motivo de huelgas de los trabajadores de la fábrica, allá
por 1930, y también por politiqueros de comités, que vivían
prometiendo lo que jamás cumplían, aumentando la pobreza de
la gente, y por los malvivientes y matones que se enredaban en
luchas sangrientas.
En esa misma época del conventillo se hizo famosa la carnicería
de la calle Castañón, esquina Roca porque vendía por solo 5
centavos generosas cantidades de mondongo y patitas de
cordero, y era considerada como la salvadora del hambre de ese
pueblo que a veces no tenía que comer.
|
|
Copyright
© 2000 endondequeda.com S.A. Aviso legal
Hecho el depósito que marca la ley. Reservados todos los derechos del
autor, prohibida la reproducción total o parcial de los programas y
contenidos por cualquier medio o procedimiento y con cualquier
destino. |
|
|
|