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Mataderos es un barrio bastante extendido y muy poblado,
que se destaca, aún hoy, por ser una mezcla de ciudad y campo.
Todavía hoy, el que quiera ver una genuina payada en Buenos Aires
podrá hacerlo aquí, donde esta tradición se mantiene viva como en
ningún otro barrio porteño.
Mataderos ocupó un lugar preponderante en momentos muy agitados de
la historia política argentina, ya que dirigentes de
establecimientos industriales de la zona poseían un gran poder de
convocatoria. En la actualidad conserva ese perfil de barrio
industrial, con un intenso tránsito de grandes camiones; al mismo
tiempo, en su extensa superficie se encuentran muchas casas de clase
media de una sola planta, a veces entremezcladas con galpones y depósitos
fabriles.
Zona de quintas y de escasa población, verdaderamente más cerca
del campo que de la ciudad, en el siglo pasado el barrio se conocía
como "Nueva Chicago" (de allí el nombre del tradicional
equipo de fútbol, y club social deportivo del barrio), pero después
del traslado a esa zona de los corrales y mataderos que se
encontraban, hasta 1901, en lo que hoy conocemos como Parque de los
Patricios, su nombre cambió por el actual de "Mataderos"
y su fisonomía se alteró notablemente sin perder por ello su
condición de punto de encuentro con el campo.
Durante la década del ´60 e inclusive parte de los ´70 era un
lugar de encuentro de payadores y gracias a su gran sentido
comunitario, este barrio marcó un hito en la historia de la Capital
Federal, ya que fue un símbolo de tradición y de fuente de trabajo
en especial para las clases mas necesitadas.
Sus límites son las avenidas Gral. Paz, Emilio Castro, Del Trabajo,
(hoy Eva Perón), y la calle Escalada, que lo separen de los barrios
de Liniers, Villa Luro, Parque Avellaneda y Villa Lugano.
La tradicional avenida del Trabajo
es como la columna vertebral del barrio, junto con la centenaria avenida
de los Corrales. La avenida
Perito Moreno canaliza un intenso tráfico vehicular, en
especial de grandes camiones, y se vincula con la autopista a Ezeiza
y la salida de Buenos Aires hacia el Sudoeste.
La esquina de Lisandro de la Torre y
Avenida de los Corrales (en la recova del viejo Mercado
de Hacienda) es tal vez la esquina más famosa del barrio, hoy
convertida en punto de encuentro para las reuniones de baile popular
que, en el verano, se extienden hasta la madrugada en un alegre
clima de fiesta familiar.
Multitud de espacios verdes salpican la extendida geografía del
barrio, además del parque Juan Bautista
Alberdi (Avenida Lisandro de la Torre y Martiniano
Leguizamón) y la tradicional Plaza de los
Mataderos, delimitada por Lisandro de la Torre, Tapalqué,
Timoteo Gordillo y Bragado, muchas de las amplias avenidas del
barrio tienen su cantero central, como la Avenida Remedios, la
Avenida Eugenio Garzón, y la Avenida Juan Bautista de la Salle.
Pese a su relativa extensión, no se encuentran en la chata geografía
del barrio muchos edificios significativos, a excepción del ya
citado viejo Mercado de Hacienda,
donde todos los días se sigue arreando ganado, y todos los domingos
se repite cada vez con más éxito la feria de Mataderos. Allí se
dan cita, cada domingo, familias, matrimonios, chicos, parejitas,
solitarios. Casi trescientos puestos de venta de artesanías
gauchescas, docenas de parrillas, dan el marco a las pistas donde se
bailan gatos, zambas y chacareras. Cerca, pruebas de destreza
gauchesca: corridas, la sortija; y en la recova, al lado de los
talleres artísticos y artesanales, guitarreada. Y en el escenario
de la feria, donde desfilan los más importantes folkloristas,
siempre hay un lugar reservado para el singular arte de la payada.
El monumento tradicional del barrio es, por supuesto, el Monumento
al Resero, en el Mercado de Hacienda. Y Mataderos
mantiene otra notable expresión de vida cultural: el Museo
Criollo de los Corrales. Pero este museo, que reúne
objetos gauchescos, tiene una particularidad: un grupo de jubilados,
de entre 70 y 80 años, lo mantiene a puro pulmón; ellos
consiguieron la sede y los objetos gauchescos que están en las
vitrinas, pintaron las paredes y mantienen a raya a la humedad, y se
las ingenian para pagar el alquiler y los impuestos. Muchos de ellos
firmaron el acta inaugural del museo, en 1964, y continúan
trabajando para que el museo subsista.
Tal vez el personaje más conocido sea Justo Suarez, "El Torito
de Mataderos" cuya meteórica carrera en los años treinta dio
tema para tangos, alguna película y para el recuerdo permanente en
el corazón del pueblo. Y siguiendo en la tradición de los ídolos
populares, en un deporte con gran arrastre como es el Turismo
Carretera 2.000, el campeón de 1996, Ernesto "Tito"
Bessone, festeja cada triunfo en el barrio que lo vió nacer.
Oscar Sbarra Mitre, actual director de la Biblioteca Nacional, también
nació en Mataderos, y no ha perdido el contacto con su barrio,
hasta el punto que algunas de la milongas y candombes que ha escrito
reflejan el espíritu de nexo de ciudad y campo de Mataderos
(Milonga para Gabino: "voz del Gabino sentido / que suena desde
la nada: / es su última payada / y el tiempo será el
vencido").
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