Es importante saber qué lugar ocupa la Astrología hoy en día. Si bien los estudios son casi los mismos que se vienen utilizando desde hace largo tiempo, es importante tener en cuenta que el enfoque con que se aborde, es la manera de actualizarla y hacerla vigente a los tiempos. Si esto no es tenido en cuenta, caemos en un sistema de predicciones y de argumentos algo caducos o fuera de tiempo. De allí que muchas personas no crean en la Astrología, porque no solo se encuentran con un estudio de poca practicidad para su vida diaria, sino que además poco se sabe acerca de los temas que abarca.

Expliquemos pues, los objetivos actuales de la Astrología.

  

Su principal objetivo es poder reflejar nuestras experiencias, nuestro propio panorama, a partir de una visión objetiva y real. Cuando uno logra verse a sí mismo frente a un espejo, puede asentar algunas ideas y poner en movimiento otras. De allí que se trate de una información fidedigna a cerca de nuestro estado interior y de nuestros pensamientos.

   

El tener un informe detallado de nuestra persona, de nuestra situación presente, de las posibles tendencias y del pasado, nos permite interpretar nuestra vida dentro de un contexto y no de una manera aislada. Cuando uno ve las cosas aisladamente, tiende a magnificarlas. Si uno las inserta dentro de una visión lineal donde se pueden ver períodos favorables o desfavorables, se logra comprender que uno está atravesando tal o cual cambio, hasta dónde llega y en qué dimensión. También uno encuentra qué postura tomar frente a dichos hechos o circunstancias.

    

Simplemente un informe, una visión objetiva y concreta de la realidad a partir de una interpretación que el astrólogo hace sobre un  Mapa Natal.

Sobre las posiciones de los planetas al momento del nacimiento, se sacan una serie de conclusiones. Quizás sean las mismas que podría obtener uno mismo, pero que generalmente nos cuestan mucho debido a estar demasiado inmersos en los propios sucesos. El formar parte del problema nos lleva a perder la objetividad, de modo que el astrólogo ocupa el lugar del reflejo de uno mismo. A través de la interpretación, el consultante puede volver a centrarse, puede tener un panorama mucho más exacto, desde lo mental y no desde lo emocional.

     

La Astrología funciona estudiando mapas que son el resultado de cálculos astronómicos de los movimientos planetarios. En cada mapa, cada planeta tiene un significado, y el astrólogo trata de interpretar y traducir a un lenguaje claro y preciso, las situaciones y condiciones relativas a dicha persona. El consultante analiza lo expuesto, saca sus propias conclusiones y luego toma las decisiones que crea pertinentes. Todo esto de acuerdo a lo que quiera y crea conveniente. Es a partir de allí cuando comienza a hacer uso de su libre albedrío. Él buscará darle una visión personal a las cosas, tomando en cuenta lo que se le ha señalado, pero sin perder su libertad. Es entonces función de la Astrología estudiar e informar tal o cual condición, y del consultante analizarlas y concluir.

La astrología no es una ciencia exacta. Analiza las carácterísticas del individuo y las condiciones reinantes y predice, a través de una serie de técnicas, los acontecimientos que son más probables a futuro. Sin duda la personalidad del individuo y la realidad circundante, son dos parámetros que indican una clara tendencia hacia futuro. Indica caminos a seguir para la persona, y con qué circunstancias puede llegar a toparse, sean estas favorables o desfavorables. De allí que las predicciones son tendencias. Algunas de ellas son más precisas y otras más generalizadas.

Dado que se trata de tendencias a futuro y que el ser humano interactúa con ellas, es que los hechos habrán de suceder en forma precisa o no. El conocer de antemano algo, nos permite elaborarlo, trabajarlo y superarlo. Según nuestra predisposición al cambio nos anticiparemos a muchas condiciones.  La tarea del astrólogo se limita entonces a anticiparse a los acontecimientos y la del consultante hacer su parte.

Entonces el mensaje será recalcar siempre que lo que se expone son tendencias, y que la claridad y la fuerza personal tendrán la última palabra.

 

No debes centrar todas tus expectativas en que se cumplan las cosas. Muchas veces debido a una mala información o una necesidad de las personas de tener un pensamiento mágico, se pretende de ambas partes, astrólogo y consultante, llegar a la solución de las cosas simplemente en un rato de charlas. Todos sabemos en realidad que arreglar las cosas lleva su elaboración y sus tiempos; que simplemente la consulta es un profundo diálogo esclarecedor. Como toda charla, es teoría pura e ideas. El consultante a su vez sabrá interpretar el mensaje y es su responsabilidad el hacer las cosas que deba. Entre ellas llevar a su mundo real lo que se le ha predicho. No podemos sentarnos a esperar que las cosas ocurran, creyendo que son inevitables. Se nos está indicando un rumbo que puede llegar a un determinado fin.

Un ejemplo sería que estuviésemos esperando un cambio de trabajo, y se nos prediga efectivamente el mismo. Entonces nos sentamos a esperar que esta predicción se cumpla. En ese caso estamos listos. El camino está indicado, pero los hechos necesitarán de nuestra participación. Pretender  ver los acontecimientos desde afuera nos llevará muy probablemente a un fracaso.

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